Con el correr de los días fue llenándose, de materia de extraña naturaleza.
Le ha crecido un brazo, que emana de la parte superior de mi cráneo, y el maldito se agarra de cualquier cosa. Me tiene aquí colgando, y hago un esfuerzo increíble por cortarlo de raíz, pero su músculo es cada vez más fuerte, y entonces me resisto, y me resigno a simplemente colgar.